El apportionment y la óptica partidista

por Eric Magar

La estadística aplicada puede enriquecer el debate político. El apportionment no es la excepción. En esta entrada se elabora un simple estadístico que sintetiza el efecto de este importante componente de la redistritación para los partidos nacionales.

Desde octubre pasado, el dibujo de la redistritación se hizo prioridad en el Instituto Federal Electoral (IFE). La autoridad electoral actualmente prepara el nuevo mapa de los distritos federales del país. Con una década de nacimientos y decesos, arribos y partidas, los distritos han quedado desiguales en población. La redistritación conseguirá que los diputados federales electos por regla de mayoría vuelvan a tener, más o menos, el mismo número de representados.

Un vistazo al listado nominal de la elección del 1 de julio de 2012 ilustra bien el resorte que mueve al IFE. La lista nominal incluye a los ciudadanos inscritos en el padrón electoral que recibieron una credencial del IFE vigente—es decir, la totalidad de votantes potenciales. En ésta, aparecían 79,433,171 personas. Al dividir esta cifra entre 300 (el número de distritos de mayoría o uninominales) se obtiene la población que tendrían, en un mundo ideal, los distritos exactamente equipoblados: 264,777 ciudadanos.

El diagrama 1 reporta desviaciones de este ideal. Un distrito ubicado sobre o cerca del cero vertical, como el tercero de Baja California con cabecera en Ensenada, tuvo en 2012 un listado nominal casi idéntico al ideal. Las desviaciones se reportan como porcentaje de ciudadanos en exceso o en defecto del ideal estimado. Las mayores distorsiones se observaron en los distritos 12 de Nuevo León (Cadereyta de Jiménez) y 1 de Quintana Roo (Solidaridad, o sea Cancún), con poblaciones 70 por ciento mayores al ideal. En cambio distritos como el 1 de Baja California Sur (Mulegé) o el 2 de Oaxaca (Teotitlán) estaban cerca de 30 por ciento por debajo. De hecho, un ciudadano de Teotitlán cuenta casi dos y media veces más en la LXII legislatura de la cámara de diputados que uno de Cadereyta. Esto invalida el principio clásico de one person, one vote de la democracia liberal.

Sólo que ni el mejor, ni el más honesto de los redistritadores conseguirá corregir esta realidad sin efectos distributivos. Todos, tanto representantes, como representados y partidos, estamos a merced de estos efectos que los tecnicismos estadísticos, geográficos y jurídicos del proceso redistritador suelen encubrir. Un post reciente y bien documentado de Javier Márquez muestra cómo incluso los criterios aparentemente más inocuos, como la definición de “población”, redistribuyen las curules entre los partidos.

Su argumento, simple pero contundente, es que pequeños cambios en el modo de contar pobladores alteran el apportionment o distribución de escaños legislativos entre los estados. Si en vez de emplear población total (cifra que contabiliza extranjeros y menores de edad, que no votan) se emplea el listado nominal, los estados que ganan y pierden diputaciones cambiarán. Para los partidos las implicaciones no son menores. Si un bastión pierde diputados con el criterio poblacional A pero no con el B, es seguro que el partido afectado preferirá la adopción del segundo. Márquez revela efectos que, en algunos casos, son dramáticos. El cuadro 1 reproduce el listado de Márquez con cinco definiciones de población. Cabe destacar el caso del Distrito Federal, que pierde cuatro de los 27 escaños que tiene hoy si se usa la población total contada en el censo, sin imputación para compensar hogares que nunca atendieron al personal del INEGI (para el cómputo, el IFE usa el dato imputado). La pérdida capitalina se reduce a sólo un escaño si, en vez, se pone la población con 18 años cumplidos en el denominador, e incluso desaparece si se define la población como el listado nominal. La representación de Quintana Roo en la cámara crece un tercio por encima de la actual, o deja de hacerlo, según se defina población.

Table 1: Apportionment estatal de Márquez. Las columnas a la derecha reportan el cambio en escaños según criterios poblacionales alternos.
núm. de pob. >18
distritos tot. pob. años >18 lista
actuales imp. tot. imp. años nom.
1 ags 3 0 0 0 0 0
2 bc 8 0 0 0 0 1
3 bcs 2 0 0 0 0 0
4 cam 2 0 0 0 0 0
5 coa 7 0 0 0 0 0
6 col 2 0 0 0 0 0
7 cps 12 1 1 0 0 -1
8 cua 9 0 0 0 0 0
9 df 27 -3 -4 -1 -1 0
10 dgo 4 0 0 0 0 0
11 gua 14 1 1 0 0 1
12 gue 9 0 0 -1 -1 0
13 hgo 7 0 0 0 0 0
14 jal 19 1 1 1 1 1
15 mex 40 1 1 1 1 -1
16 mic 12 0 0 -1 -1 0
17 mor 5 0 0 0 0 0
18 nay 3 0 0 0 0 0
19 nl 12 0 0 1 1 1
20 oax 11 -1 -1 -1 -1 -1
21 pue 16 -1 0 -1 -1 -1
22 que 4 1 1 1 1 1
23 qui 3 1 1 1 1 0
24 san 7 0 0 0 0 0
25 sin 8 -1 -1 -1 -1 -1
26 son 7 0 0 0 0 0
27 tab 6 0 0 0 0 0
28 tam 8 1 1 1 1 1
29 tla 3 0 0 0 0 0
30 ver 21 -1 -1 0 0 -1
31 yuc 5 0 0 0 0 0
32 zac 4 0 0 0 0 0

Márquez no terminó de cerrar su argumento con un resumen del efecto total que la elección de criterio de población del apportionment tiene en los partidos nacionales. Los partidos nacionales son los actores que pintan en su post y quienes aceptarán o rechazarán las propuestas del IFE. Aquí esbozo un estadístico de cómo las ganancias y pérdidas estatales de curules se entretejen para afectar a los partidos en balance. El procedimiento pondera, estado por estado, el diferencial de escaños con un indicador de importancia de la plaza para cada partido. Un indicador de esto, perfectible pero económico, puede contruirse con los triunfos de mayoría en elecciones recientes de diputados en cada entidad. Las victorias recientes del partido son buen reflejo de su fuerza en el estado, y destila el valor esperado de usar uno u otro criterio de apportionment.

Una premisa que subyace al método, y a su validez, es que los desplazamientos de las fronteras distritales al interior de un estado—precisamente lo que hoy ocupa al IFE—no alteran la relación de triunfos de los partidos en esa entidad. Entregas próximas mostrarán la posibilidad de incumplir esta premisa al discutir la práctica del gerrymandering. Por ahora, hago caso omiso de tal posibilidad.

Table 2: Distritos ganados en el estado en tres elecciones de diputados. El último bloque de columnas reporta el promedio de distritos ganados.
’06 ’09 ’12
pan pri prd pan pri prd pan pri prd pan pri prd
1 ags 3 0 0 2 1 0 2 1 0 78 22 0
2 bc 8 0 0 8 0 0 1 7 0 71 29 0
3 bcs 0 0 2 0 0 2 2 0 0 33 0 67
4 cam 0 2 0 0 2 0 0 2 0 0 100 0
5 coa 5 2 0 0 7 0 3 4 0 38 62 0
6 col 2 0 0 1 1 0 0 2 0 50 50 0
7 cps 0 7 5 4 4 4 0 9 0 11 56 25
8 cua 4 5 0 1 8 0 1 8 0 22 78 0
9 df 2 0 25 6 1 17 1 0 26 11 1 84
10 dgo 1 3 0 0 4 0 0 4 0 8 92 0
11 gua 14 0 0 13 1 0 7 7 0 81 19 0
12 gue 0 0 9 0 8 1 0 0 9 0 30 70
13 hgo 1 4 2 0 7 0 0 7 0 5 86 10
14 jal 18 1 0 9 10 0 1 18 0 49 51 0
15 mex 11 7 22 2 38 0 1 31 8 12 63 25
16 mic 4 0 8 4 0 8 0 8 4 22 22 56
17 mor 3 1 1 0 5 0 0 0 5 20 40 40
18 nay 0 2 1 1 1 1 0 3 0 11 67 22
19 nl 7 5 0 4 8 0 6 6 0 47 53 0
20 oax 0 2 9 0 11 0 0 1 10 0 42 58
21 pue 12 4 0 0 16 0 4 12 0 33 67 0
22 que 4 0 0 2 2 0 2 2 0 67 33 0
23 qui 1 2 0 0 3 0 0 2 1 11 78 11
24 san 7 0 0 5 2 0 2 5 0 67 33 0
25 sin 2 6 0 0 8 0 2 6 0 17 83 0
26 son 5 2 0 1 6 0 5 2 0 52 48 0
27 tab 0 0 6 0 4 2 0 0 6 0 22 78
28 tam 5 3 0 0 8 0 6 2 0 46 54 0
29 tla 2 0 1 3 0 0 0 1 2 56 11 33
30 ver 11 6 4 4 17 0 5 15 1 32 60 8
31 yuc 4 1 0 0 5 0 1 4 0 33 67 0
32 zac 1 0 3 0 0 4 0 4 0 8 33 58

Los diputados ganados en las tres últimas elecciones federales aparecen arriba. La última columna reporta el porcentaje de distritos ganados, en promedio, en el estado. Uso esa cantidad para determinar el valor de restar o sumar curules en cada estado. El estadístico resultante aporta la óptica del partido nacional. El número esperado de diputados que cada partido gana o pierde bajo los cinco parámetros poblacionales es el siguiente.

pob. >18
tot. pob. años >18 lista
imp. tot. imp. años nom.
PAN +1.61 +1.84 +1.48 +1.48 +2.56
PRI +0.98 +1.63 +0.87 +0.87 -1.32
PRD -2.56 -3.40 -2.31 -2.31 -1.16

La conclusión de Márquez salta a la vista de forma cuantificada. El PAN enfrenta un escenario optimista y el PRD uno desalentador sea cual fuere la definición de población. Pero la magnitud de los esperados sí es sensible al parámetro adoptado. El PRI gana, en general, menos que el PAN, siempre y cuando no se use la lista nominal. Si el PRD acudiera al Tribunal Electoral para invalidar el acuerdo de apportionment como sopesa hacerlo, las señoras y señores Magistrados entrarán al juego de la redistribución. Lo quieran o no. Bienvenidos a la política.

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3 pensamientos en “El apportionment y la óptica partidista

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